miércoles, febrero 25, 2009

Nadie, nada

No pierdo tiempo en remoloneos en la cama. Me levanto, o trato de hacerlo, seria más correcto decir. Como esas figuras borrosas que decían ser hombres en la luna, intento moverme, respirar, levantarme…Lo primero mirar el reloj, contar las horas de sueño, confundo la manecilla de la hora con la aguja del despertador…pero al final se que son las cinco, sólo he dormido tres horas. Debería quedarme en la cama, intentar dormir, pero mi mente deseosa de energía, no conjuga con mi cuerpo, no sabe que le falta dopa, y quiere actividad, movimiento. Tampoco el dolor, la rigidez, piden quietud, piden algo que los alivie y creen e intentan posturas nuevas, contorsiones extravagantes que de nada sirven.
Con sorna me acuerdo de dar gracias al universo como me recomiendan los reikiistas. A pesar de todo, las doy.
Ya me he levantado…pienso en las tres horas que me quedan para doparme, para que mi cuerpo por un rato vuelva a ser mío, tenga el movimiento que mi mente recuerda, el que le es propio para mi edad, para mi todavía extrañamente, joven cuerpo.
Suerte que no tengo ya miedo de casi nada, me consuelo con la idea de que voy con cuidado y me preparo una infusión, vierto agua hirviendo en la encimera, el azúcar se me derrama por mi torpe temblor, pero he conseguido una hazaña mas. No necesito medallas para reconocerme el merito, el mío y el de todos y cada uno de los enfermos de pk, de cada luchador cotidiano de tenedores y cucharas. De tarros que se han vuelto enemigos a destruir, que parecen mirarte desafiantes con la sonrisa de triunfo del poderoso. Pero, una vez más te las ingenias para abrirlos.
Nada se oye en la casa. Mi respiración suena desde dentro de una escafandra. Sólo oigo el envidiado trajín cotidiano de la escalera. El ascensor parándose una y otra vez en los pisos. Mi vecino sale a las 7, supongo que somnoliento y aburrido del mismo trabajo de administrativo, de la misma mujer que perdió su encanto con el desencanto de la monotonía, de los niños que parecen ser eternamente pequeños, detenidos en los 5 o 7 años , que no pasa el tiempo, que nada ocurre. Circulo vicioso que yo deje para ahora añorar.
Pongo atención y oigo el ruido del frigorífico, parece respirar agonizante. Cada cinco minutos, da un estertor y se detiene.
La gota del fregadero también cae rítmicamente, y en su caída arrastra un brillo de belleza inapreciada. Me voy fijando bien y los ruidos tenues me acompañan, ahora oigo el reloj de la cocina. En realidad la casa esta cargada de ellos.
Va amaneciendo y como si fuera el primer día del mundo me alegro. Dejo atrás una noche mas, un mal sueño mas que se repite noche tras noche y se va a cada madrugada.
De los reikiistas he aprendido a hacer ejercicios suaves, que me desentumecen levemente, pero no los que ellos me sugirieron si no otros que yo voy ensayando, probando con el propio alivio que me producen.
Queda todavía una hora para medicarme.
Quiero hablar pero mi voz después de tantas horas apagada sale extraña, parece de otra.
Llevo días sola, la única diferencia de un día a otro es la gratitud a los dias pares, en los cuales tomo una de las pastillas partida, es media la que tomo y no tengo que realizar el fastidioso y difícil trabajo de partirla. Me alegra absurdamente que la de hoy esté partida.
Pongo música, y me relajo, es casi imposible, pero lo logro.
Ya son las 8 y me medico.
Espero impaciente que la medicación inunde todo mi cuerpo, que mis músculos se carguen del veneno necesario para poder moverme. Recuerdo la película “un viaje alucinante”, en la que para conseguir los secretos de un eminente científico, los espías se metían dentro del cuerpo, disminuidos de tamaño, en una imposible inyección que viajaría por todo su interior.
Imagino el recorrido; el estomago destilando medicamentos, que pasaran a la sangre a cada célula de mi cuerpo, de mi mente, y harán que las ordenes enviadas por mi voluntad, por mi libre albedrío,
sean concordantes con mi capacidad de moviendo
Ya no soy una invalida, puedo salir, ducharme, vestirme. Aprovecho estas horas para olvidarme de todo. Mi cuerpo funciona, me quiero ilusionar que no volverán, que no volverán los temblores, la parálisis que a veces casi me ahoga.
Me arreglo escrupulosamente. No quiero suciedades ni mal aspecto, me obsesiona el olor a enfermedad, a muerte. Con trabajo o sin él decidí hace tiempo que esa parte de mi dignidad, no la perdería jamás.
Salgo a la calle, he de hacer gestiones. Me prevengo de no hablar de más. Llevo tantas horas sin hacerlo, que me invaden oleadas de verborrea, que cargo con cualquiera, que se es un mal síntoma de la dopa, que he visto antes en otros enfermos.
Noto la mirada esquiva del receptor, la prisa por acabar, el minuto dedicado a escuchar, la obra de caridad del día.
He sentido tantas veces esa sensación cuando, sobre todo ancianos o gentes con ligeras deficiencias te hablan, y asientes con cierta pena, pero pensando que tus asuntos no esperan, que tienes prisa, que se te va el autobús, o llegas tarde al trabajo…la comida…los hijos…ahora veo esa misma expresión dirigida a mi y procuro evitarla callándome, pero una fuerza mayor me empuja a incumplir lo impuesto. Es el tributo que se paga a la movilidad, la perdida de leves capacidades, imperceptibles, sutiles, pero que yo obsesivamente detecto.
Sutileza que unido a la no productividad laboral, te va apartando ligeramente, te va dejando sola.
Decía Franz Kafka que los sanos se alejan del enfermo, pero también los enfermos de los sanos (Antonio Muñoz Molina, Sefarad).
Ese vecino que te saludaba con dedicación de portero antiguo, hoy mira distraído el reloj justo en el momento en el que le seria imposible evitarte.
Batallas y más batallas contra muros de granito.

6 comentarios:

francisco dijo...

cierto cierto Carmen,eso pasa,me gustaría decir pero no digo....

Un saludo

Continua nevando y las temperaturas están aun bajo 0

Anónimo dijo...

sin consesiones..
jl

my own arcadia dijo...

Me permito de añadirle este fondo musical al post.

Este señor no dejó que el Parkinson le impidiera seguir cantando hasta el ultimo día de su vida

Espero sea de vuestro agrado

Salut

http://www.youtube.com/watch?v=7xuSA47ckFc
Ritornerai - Bruno Lauzi

Anónimo dijo...

4 coments ya es un exceso..
jl

Anónimo dijo...

Y cinco...multitud.
Gracias x vuestras visitas.
Carmen

francisco dijo...

Que es de tu vida Carmen?...suelo pasar por esta página para verte pero tu siempre "casi siempre" estas ausente...volveré en otro momento...quizás con más suerte. Un saludo