Me asomo a la terraza para curiosear el vocerío, a veces son alaridos mas o menos cercanos que alarmarían a cualquiera, pero yo que he vivido desde siempre en esta casa del centro de Málaga se que son los vómitos mentales del gasógeno de la ciudad que se agravan en las madrugadas, sobre todo de los fines de semana.
Polvo, mucho polvo en las terraza, que entra por todos lados, ensuciando ventanas, el suelo, techo, se pega a la pantalla de la tele como alquitrán. Lo limpio y el trapo blanco sale negro, inservible para otra vez o tan difícil de blanquear que añade un extra mas a la limpieza. La pantalla atrae el polvo como un cuerpo succionado en un agujero negro, o esas películas del espacio en el que el malo aprieta un resorte y alguien es tragado por algo, pero ese algo tiene la constante de ser siempre infinito y terrible. Se deduce por el noooooo en forma de alarido que da el desgraciado que cae.
La calle esta llena de locales vacíos que en su dia tenian nombres parecidos a las cuatro tiendas que sobreviven, Ortega Sión , Esteban y Ultramarinos el Rocio o Antonio; Tejidos Dohe, ultramarinos casa Cubero, almacenes los Extremeños.
Los carteles desvencijados que subsisten amenazan con caerse encima de cualquiera.
Si intentáramos subir una de sus puertas metálicas nos lo impedirían el polvo y el oxido incrustado. Algunos tienen pintadas que parecen marca distintiva de plaga egipcia.
Muy pocos recordamos aquellos comercios caseros donde el papel de estraza era el envoltorio hoy sustituido por bandejas de poliuretano. Uno de estos comercios cerró cuando en una absurda pelea de discoteca un marroquí mató al hijo del dueño. Hoy, paradojas del destino, este local es un locutorio regentado por marroquíes.
Modas Sión, pretenciosa en su rotulo, de letras con esperanza de parecer góticas, es un local de ropa barata, estrecha, ramplona, que ya imaginas pegada a carnes pidiendo guerra. Lo llevan mujeres de una familia gitana. Gitanas guapas orgullosas de su moda. Lo del Sión lo interpreto como un referente al Culto de los gitanos; la iglesia Evangélica.
Modas Ortega, menos pretenciosa, ofrece lo que rotula; modas Ortega ofrece moda Ortega. El dueño no es difícil imaginar como se llama. Confecciones Esteban se autoproclama “el mas barato” desde su rotulo y desafía a comprador con devolverle su dinero si no fuera asi.
Ultramarinos el Rocio es lo mas del barrio. Tiene fama de caro y presume de tener cierta clase dentro de lo que le rodea. Tanto Esteban como Antonio lo llevan los hijos de ambos, conocí a sus padres algo que me da poder de escalafón.
En el Rocio subsiste, en medio de su elitismo casero, una especie de cartilla de racionamiento. Es un cuaderno de colegio franquista donde las gentes adelantan dinero durante todo el año para gastarlo en navidad. Es el barrio antiguo y paralelo que no se nota de primeras pero que asoma tras los visillos sus ojos curiosos. El de ¿cómo estais todos? ¿y tu Pepito?.
Tengo ya el grado de ser la hija de la señora Mata. Algo nada baladí a la hora de tener sitio, que me da un estatus que impide por ejemplo ser atracada por que si o encontrarme el piso abierto y desvencijado cuando no lo habito.
En informaciones quinquinarias soy absuelta por “ser del barrio de toda la vida” y uno de ellos, ya patriarca de clan, presumió de haber conocido hasta a mi madre.
Pasan coches a toda leche con la música puesta a juego con la velocidad.
Velocidad, locura y polvo, polvo de polvo, polvo de coca y polvo de sexo
Un trocito de cielo me da una belleza racionada de azules, rosas y rojos. Un trocito de fresco alcazo a repirar entre el polvo. Es como mirar un cuadro desde una celda carcelaria.
A pesar de reinar un ambiente en el que “todo vale mientras tengas pasta y esa pasta da igual de donde salga”, me siento observada en la terraza. La poca gente de siempre que sigue viviendo aquí, continúa con sus idas y venidas provincianas. Además una calurosa noche de verano en la que estaba en camisón, un niño de mis tiempos salió desnudo al balcón y empezó a masturbarse. Quizás era algo pendiente de cuando yo llevaba coletas y uniforme de colegio de monjas.
Voy a la cocina a ver si la corriente de aire que tengo estudiada desde hace años, que va desde la terraza al lavadero, me alivia el calor, pero oigo por el patio los desvaríos de una pesadilla. Los patios estan tan pegados que las intimidades mas ocultables se oyen. Luego nadie saludará a nadie, quizás porque sabemos demasido del otro. Mi vecino agacha la cabeza cuando me lo cruzo. Treinta años de oirle a traves del patio y quiere pretender no conocerme. El también habrá oido mis risas juveniles con el complot de mis hermanas cuando nos contábamos quien nos gustaba o a quien le gustábamos o las peleas por la ropa compartida: hoy me pongo esto, no eso es mio…. El llanto de mi hija recien nacida, el llanto por la muerte de mi madre. La ropa tendida que cada vez es menos de persona joven, la ropa de mi hija que no es ya de niña, que es como la que llevaba yo cuando nos vinimos aquí y tenia 15 años y esta casa era nueva y no tenia polvo ni suciedad incrustada, casi imposible de quitar y que me recuerda a cada paso la tarea titánica que me supondría hacerlo. Como los deberes que cuando joven iba dejando y dejando y hacia ya cuando no habia mas remedio, pero ya habia otros de mas prioridad necesitando hacerse. Se me metio esa obligación siempre aplazada dentro y me sube un malestar inconcreto cuando la veo.
Yo tambien se intimidades oidas por el patio. Como durante años ocultó su homosexualidad y que poco a poco, una vez muerto el padre, fue sugiriendo a la madre grano a grano.
La calle tiene chorreones de suciedad por todos lados. Orines y vomiteras amasadas con polvo.
Hace mucho que se me pego dentro lo sucio parejo a la desilusión de mi vida. Se fue formando a la par de los silencios, medias palabras que siempre oí desde que me pertenece el piso, desde que mi madre murió. Testigos silenciosos como el polvo que me recuerdan a cada paso, que no es del todo mia, que supuestamente( a pesar de haber testamento a mi favor) “me he quedado con todo”. No se que es ese todo, pero de seguro lo vendería, lo regalaria a cualquiera. El polvo, la herencia y todos los restos de cristalería, restos de juegos tazas, restos de vajillas, tapetes tejidos por manos que llevan años muertas, fotos de familiares que sólo son para mi el recuerdo de un nombre dicho por mi madre hace tanto tiempo “esta es mi prima Isabel”…y para mi ese nombre es esa foto y ese momento, y cada vez que el finísimo polvo que la cubre se me pega a los dedos recuerdo la bocanada del pasado haciéndome añicos el presente…restos y mas restos de muertos remuertos que no aprecio. Estampitas de comunión del año 1962 en que una tal Loli Ferrer comulgaba en la parroquia de Santiago. Estampitas con Ecce Homos de mis tios y mi padre muerto. La foto de mis abuelos que no conocí y no puede recordármelos, me recuerda a mi madre encendiendoles las “maripositas ” en aceite y agua por el dia de los Santos. La foto de mi madre con tres años con sus doce hermanos detrás, sus padres, su abuela y un perro negro al lado. El cristo tremendamente grande que me daba superstición quitar de la pared donde siempre estuvo, pero miedo mirarlo, con las piernas rotas, al que me recuerdo rezando de niña, cuando todavía era tiempo de creer en cuentos y que al final arrumbe en el altillo del armario mas alto que encontré. El enorme clavo que lo sostenía sigue solitario y locuaz reprochándome su inutilidad. Recuerdos de otros, guardados por otros. Devociones con las que desearia no me uniera nada, pero me liga una solidaridad metida hasta los huesos. Imposible de desertar de ella, de recuerdos de rosarios, perlas negras con el rum rum del gloria patri, ave maria, ora por novi. La imagen del sagrado corazón a la que tanto rece para parir bien…sagrado corazón en vos confío…en vos confio…
Los silencios dicen mas que las palabras. Los gestos desmienten a la boca. ¿no se dice te quiero mil veces cuando no quieres? ¿no se dice soy esto o aquello cuando no eres? Nadie habla de lo evidente, y si utilizamos el lenguaje, dejando aparte el lenguaje básico y funcional de quiero comer y tal, lo utilizamos para mentir o mentirnos.
Al final oigo dos voces en la pesadilla. Ya no tengo tan claro si es un caso de malos tratos o pesadilla. Menuda frase, todo se transforma ahora en frases correctas que racionalizan actitudes imposibles de dolor, anonimatizan a personas con historias cercanas haciendo menos malo lo malo. Definiendo algo lo deshumanizamos. Malos tratos y con eso cercamos y damos forma a algo mucho mas amplio. En malos tratos se encierra una sociedad entera machista que busca unos culpables concretos cuando todos los somos. Definir con frases el pensamiento es acortarlo. Pero necesitamos modelos que nos digan como pensar.
Palomas o gaviotas hacen un gruuumm de sicótico esperándote detrás de la cortina de la ducha. Amanece un domingo en el centro de Málaga. Vuelvo al patio y miro la suciedad impotente. Oigo a mi vecina limpiando el suyo. Su patio y piso es como un oasis de limpieza siempre amenazado por la suciedad general. Ruge la marabunta en cada escobazo, o esas plantas acechantes de 100 años de Soledad. Tiene un pájaro cantor que gorgotea sus trinos marcando territorio. Yo desistí, sucumbí a todo, solo me falta abandonar el barco. Otra vez me acuerdo de Garcia Marquez y sus gallinazos, que yo siempre imagine con unos picos tremendos dispuestos a arrancarte un pellizco de carne, harían juego en mi casa por el ambiente caluroso y decadente
El dinero y la genialidad de los grandes como Elvis o Jackson termina en sobre dosis o en un reciclaje espiritual como Leonard Cohen.
martes, junio 30, 2009
Modas Sión, moda Ortega
Publicado por
tate
en
7:27 AM
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4 comentarios:
Deberías plantearte si realmente quieres ese piso. Polvo negro, vecinos atormentados, pasado moralista y culpabilizante, herederos pesados.
estimada,
la felicito x esta nota y x el espectacular in cresendo del tercio final de la misma. a todas luces descorazonador, decadente, pesimista o como quiera llamarsele pero asi y todo es lo unico q tenemos. salud!
jlp
pd, realmente temia x el estado de sus notas dada su aficcion a presentarse a certamenes pk pero x suerte me equivoque
Mi viejo barrio...quizas lo dejes pero siempre lo recordaras...quien olvida el primer beso?
Un saludo tate
Juan:¡Desde luego que si!. En realidad todo el post es un planteamiento.
Jose luis:
Gracias. Siemmpre espero tu "veredicto" a mis notas, como niña de colegio a un examen. Me dan un referente imparcialmente antipkasiano.
Francisco:
Tu fidelidad es asombrosa e ilimiada. No me canseré nunca de admirarla.
Carmen
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